La construcción de una unidad sin uniformidad y un redescubrimiento de lo que significa leer la biblia teológicamente: no como ejercici técnico ni como imposición ideológica, sino como acto de adoración y obediencia.
En 1952, la obra de C. S. Lewis Mero cristianismo definió de forma elocuente los principios esenciales de la fe cristiana. Ante el auge de un individualismo fragmentado que sigue dividiendo a la iglesia, este enfoque es ahora más importante que nunga para la hermenéutica bíblica.
Muchos cristianos se preguntan cómo leer el texto de las Escrituras de forma adecuada, correcta y fiel. Al fin y al cabo, el desarrollo de una teoría sólida de la interpretación siempre se ha enfrentado a dos enormes retos: la variedad de interpretación reales de la Biblia --incluso dentro del contexto de una misma comunidad de creyentes-- y la pluralidad de culturas lectoras --comunidades interpretativas denominacionales, disciplinarias, históricas y globales--, cada una con su propio marco de referencia.
Kevin J. Vanhoozer propone una "mera" hermenéutica cristiana: principios esenciales para leer la biblia como Escritura en cualquier lugar, en todo momento y por parte de todos los cristianos. Para centrar su pensamiento, Vanhoozer recurre a los relatos de la transfiguración de Jesús --un momento clave en el plan más amplio de la revelación de Dios-- para sugerir que la interpretación espiritual o "figural" no es una negación ni una distorsión del sentido literal, sino, más bien, su glorificación.
De carácter conciliador, sin caer en una tolerancia ecuménica insulsa, Mera hermenéutica cristiana es un llamado contundente y convincente, dirigido tanto a la iglesia como al mundo académico, para que desarrollen culturas lectoras que permitan y sustenten el tipo de unidad y diversidad que una hermenéutica "meramente cristiana" debería exigir y fomentar.
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