Una vida real.
A punto de perder su vida, Carmen tuvo que adquirir responsabilidad frente a los hechos. Enfrentó cada una de las circunstancias con ahínco y fuerza interior, mostrando un vigor que, al igual que la oruga en su etapa de crisálida, lucha por convertirse en una hermosa mariposa.
Así ella estuvo, está y estará protegida en los brazos de su Creador, quien la fortalece, cuida y le ha dado a conocer el verdadero sentido del amor, el perdón y la libertad para seguir adelante con fe y esperanza.
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